Javier Gurrutxaga, defensa del Eibar, volvió a jugar el sábado en Ipurúa ante el Las Palmas. Comenzó como suplente en el banquillo, pero tras el descanso sustituyó al lesionado Urzelai en un partido en el que los azulgranas comenzaron ganando pero al final empataron (2-2) ante un gran rival. El punto sumado sirve para atesorar 47 puntos y mantener los cinco puntos de ventaja respecto a los puestos de descenso tras disputarse la jornada 37ª de Segunda A y cuando sólo faltan cinco partidos para el final de Liga.
Los futbolistas del Eibar no se entrenaron ayer -lo harán hoy por mañana-, porque se sometiron a una ecografía cardíaca en Bilbao. A los azulgranas se les hizo una revisión del corazón, que todavía deberá bombear mucha sangre antes de lograr la permanencia en una categoría igualada y disputada, en la que sólo 7 de los 22 equipos han superado los 50 puntos. Los 15 restantes aún luchan por mantenerse en la categoría.
Aunque algunos aficionados azulgranas despreciaban el punto sumado el sábado -el Eibar pudo ganar pero también perder-, se vio que es útil, ya que sirve para mantener la diferencia respecto a sus perseguidores y queda una jornada menos para que le cojan. «Cada punto que se logra es valioso. Se está acabando la Liga y el objetivo cada vez está más cerca. Hay que ir 'rascando' los puntos donde sea y como sea. Hay que que ser positivos, llevamos cinco puntos de ventaja respecto a los puestos de descenso y queda una jornada menos».
El equipo entrenado por Javier Mandiola fue a ganar ante el Las Palmas y ambos equipos hicieron méritos para llevarse el triunfo en un duelo atractivo para el espectador en el que los ataques se impusieron a las defensas. Aunque los azulgranas se adelantaron con un 2-, los canarios recortaron rápidamente la desventaja e igualaron el marcador.
Si no puede ganar, un punto es bueno. Lo malo es perder, como ocurrió en e anterior partido en Ipurúa ante el Castellón. «Hay que ver en qué parte de la temporada nos encontramos y qué nos estamos jugando. Al final de Liga 'arañar' un punto es positivo, porque te acerca al objetivo. En vez de sumar puntos de tres en tres, lo haces de uno en uno. Así, tardaremos un poco más y sufriremos más, pero llegaremos a la meta».
La embarcación azulgrana quiere llegar a buen puerto, tiene cerca la orilla y le está costando llegar. Antes, cuando ganaba, remaba con los remos y ahora que no puede ganar y empata, rema con las manos. No importa si es menos vistoso. Todo vale para llegar a la orilla. «Lo que no hay que hacer es obsesionarnos. Algunos se obsesionan con que hay que ganar un partido como sea y parece que el empate no vale nada. Pero empatar también vale, sirve para sumar poco a poco y te acerca al objetivo. La orilla está cerca pero cuesta llegar. Hay que empezar a remar con piernas y brazos., con todo. Pero con tranquilidad». Y es que lo vital es que el bote se mantenga a flote, sin que los nervios de los tripulantes le hundan antes de llegar a puerto.
El equipo eibarrés demostró el sábado ante el Las Palmas más madurez que en el anterior encuentro en Ipurúa ante el Castellón, cuando con el empate se fue a por la victoria corriendo demasiados riesgos y acabó perdiendo. El Eibar no perdió la cabeza el sábado tras ver cómo el rival igualaba un 2-0 a favor en un partido en el que las lesiones le perjudicaron, porque Codina no pudo jugar y Urzelai pidió el cambio en el descanso. Con el 2-2 siguió buscando la victoria pero sin volverse loco y el empate le sirve para romper con una mala racha anterior de tres derrotas seguidas.
«Fue un mazazo que ellos nos empataran tras haber llevado dos goles de ventaja. Aunque el 2-1 nos lo marcaron poco después de hacer el 2-0 y justo antes del descanso. Tras el 2-2 ellos tocaban el balón y podían haber hecho un tercer gol. Nosotros tuvimos las ideas claras, porque es mejor quedarte con un punto que con nada. En los últimos minutos no merecía la pena arriesgarse a perder por ir como loco a ganar. El punto sumado es positivo».
La plantilla azulgrana ha tenido siempre claro que el objetivo era la permanencia, mientras que otros, más optimistas, hace un mes se dejaron llevar por la euforia y soñaron con el ascenso. Las tres derrotas sufridas y el empate, han hecho que todos vuelvan a la realidad. «El objetivo siempre ha sido el mismo. No íbamos a cambiar de meta porque hace cuatro jornadas estuvieramos cerca de arriba. Las temporadas en Segunda A son muy largas y suele haber muchos altibajos, un mes estás arriba y al otro, abajo. En el último mes los resultados no nos han acompañado. Sabíamos que iba a ser difícil la lucha por la permanencia, a nosotros no nos pilla por sorpresa. Nosotros tenemos que jugar con tranquilidad y sin obsesionarnos con tener que ganar. Hay que puntuar, pero con calma. Quedan cinco partidos y tenemos un colchón de puntos que nos permite un margen de error, que nos da tranquilidad».
El Elche, sin objetivo
El próximo compromiso será el domingo (18 horas) en el campo del Elche (6º, 53 puntos), un equipo ya sin objetivo, porque que ha logrado la permanencia y ha dicho adiós a la lucha por el ascenso al perder el sábado en Castellón (1-0). «El que el Elche haya tenido aspiraciones de ascenso y que ahora se haya descolgado, puede que haga que se relaje un poco. Pero ellos intentarán ganar en su campo. Nosotros tenemos que ir allí a jugar como en otros partidos. Si el Elche está arriba es porque tiene un buen equipo».
Los azulgranas tienen una segunda oportunidad en Elche, donde fueron eliminados de la Copa tras perder 2-1 en la prórroga tras haberse llegado al final de los 90 minutos con empate, en un duelo en el que Gurrutxaga jugó su primer partido oficial esta temporada. «Cada encuentro es diferente. No por haber jugado en la Copa les vamos a conocer mejor. Será un partido difícil». «Debuté esta temporada allí, pero la pena fue que nos eliminaron. Nos pusimo 0-1 y nos empataron justo antes del minuto 90. Luego, en la prórroga nos metieron el segundo gol».