Medio centenar de perros componen la unidad canina de la Ertzaintza, especializada en la localización de drogas y explosivos, así como en el rescate de personas. Los animales siguen un estricto adiestramiento desde que apenas tienen un año de vida y mantienen «grandes vínculos» con sus guías, con los que habitualmente conviven y de los que prácticamente no se separan ni un sólo día. Van a todos los sitios juntos. «Sólo en los casos en que los agentes residen en pisos y con varios hijos se les aparta. Pero sólo si es difícil hacerles un hueco y no queda otro remedio», reconocía a este periódico hace un año el responsable de esta unidad policial.
Los perros son sometidos a unos entrenamientos especiales, diferentes en función del cometido al que se vayan a destinar. Si busca sustancias estupefacientes, se detiene donde olisquea la droga y comienza a arañar con las patas. Si se emplea en rescates humanos, ladrará. Si está preparado para localizar explosivos permanece quieto tras olisquear cuidadosamente la zona, a unos metros de su cuidador y apunta con el morro hacia el lugar donde está colocada la bomba. Sin moverse, sentado en el suelo, aguarda hasta que el guía le recompense con algún hueso de plástico o un juguete. Si el premio se retrasa, comienzan a ponerse nerviosos y a moverse para llamar la atención del preparador.
En la unidad de la Policía autónoma predominan los pastores alemanes o belgas, a imagen y semejanza del televisivo 'Rex', aunque también los hay de la raza labrador. Los ejemplares más reclamados son los que tienen el pelo en tonalidades grises. «Dicen sus preparadores que tienen «una piel especial, mucho más dura de lo habitual». Los ejemplares se suelen mantener en activo hasta los nueve años, cuando llega el momento de retirarles del servicio.
Si los animales no pueden continuar con el agente al que ha estado asignado, suelen entregarse en adopción. Una perrera de Vitoria se suele ocupar de darlos en adopción y asignarles un nuevo dueño. Este servicio de la Ertzaintza ha realizado en los últimos años varias exhibiciones tanto en Euskadi como en el resto de España.