Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Política

IÑAKI G. ARRIZABALAGA, HIJO DE JUAN MANUEL GARCÍA CORDERO, VÍCTIMA DE LOS COMANDOS AUTÓNOMOS ANTICAPITALISTAS
«Las víctimas seguimos siendo a veces tema tabú»

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Las víctimas seguimos siendo a veces tema tabú»
Iñaki García Arrizabalaga.
Han pasado ya veintisiete años desde el asesinato de su padre, Juan Manuel García Cordero, a manos de los Comandos Autónomos Anticapitalistas -una escisión de ETA- e Iñaki García Arrizabalaga todavía se pregunta si habría podido al menos retrasar su muerte de haber subido con él al coche en lugar de ir en bici a clase. También, dijo, todavía hoy algunos piensan que la sociedad «no debe nada a las víctimas». Pero él cree que sí, y por eso reclamó dos compromisos.
En primer lugar, la deslegitimación social del terrorismo. Según denunció, aún existe «cierto complejo en el mundo nacionalista y en determinados sectores de la izquierda» para reconocer que, «entre víctima y asesino, la verdad y la razón no están precisamente en el medio». Y por eso, exigió políticas «inequívocas» para hacer frente «a quienes nos consideran daños colaterales de la existencia de un conflicto político previo que hay que resolver».
Pidió también, en segundo lugar, que no se caiga en la trampa del olvido y que, por ejemplo, se les permita dar su testimonio directo en las aulas escolares, una posibilidad que el Gobierno vasco excluyó del plan de educación para la paz por considerarlo demasiado «abrupto».
«Para nuestra vergüenza como sociedad, las víctimas somos todavía hoy un tema tabú en asuntos tan importantes como éste», denunció Arrizabalaga, convencido de que contar su experiencia en primera persona a los alumnos no sólo puede resultar «sumamente instructivo» para las generaciones futuras sino también servir «para el reconocimiento social que como víctimas merecemos». «Hablamos normalmente de lo que pasa en el Sáhara o Colombia, pero paradójicamente no nos atrevemos a hablar de lo que sucede en nuestra propia casa», abundó.
Arrizabalaga subrayó también que nunca se agradecerá lo suficiente a las víctimas que no hayan agitado el enfrentamiento civil. «Quiero que mis hijas crezcan sin odio. Es mi contribución a la paz».

Vocento
SarenetRSS