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SALUD

Científicos europeos alertan de que las partículas que flotan en el aire se cuelan por los pulmones y colapsan las arterias

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La polución provoca infartos
El aire que se respira en Madrid, en la imagen, propicia la aparición de accidentes cardiovasculares. / E. C.
El aire que respiramos nos puede provocar un infarto de miocardi o. La contaminación atmosférica, por baja que sea, favorece la aparición de problemas cardiovasculares de todo tipo, desde hipertensión arterial hasta derrames cerebrales, según ha demostrado un estudio realizado en Bélgica y presentado en el reciente congreso internacional de la Liga Mediterránea frente a las Enfermedades Tromboembólicas, celebrado en Atenas.
El trabajo es el resultado de una investigación firmada por el Centro de Biología Molecular y Vascular de la Universidad de Lovaina y viene a confirmar lo que apuntaban otros estudios realizados prácticamente de manera paralela tanto en Europa como Estados Unidos. El riesgo de infarto aumenta hasta un 50% en las personas que viven en entornos industriales o soportan importantes volúmenes de tráfico.
No hace falta vivir en una zona superpoblada de empresas o con el caos circulatorio de El Cairo. Una persona que resida en Bilbao, Madrid, Barcelona o Valencia ya es candidata a que sus arterias se obstruyan por el aire que respira, según explicó José Antonio Iriarte, director del Instituto de Epidemiología y Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares de Bilbao, que coordinó la mesa del congreso que abordó esta cuestión.
Las pequeñas partículas y gases que quedan en suspensión por el humo de las fábricas y los tubos de escape de los automóviles, especialmente los motores diésel, penetran en el organismo a través de los pulmones. De ahí, se cuelan al aparato circulatorio y actúan como las placas de grasa que se forman a causa de una alimentación inadecuada, la falta de ejercicio y por herencia genética. Los residuos se depositan en las paredes de las arterias y, a base de acumularse restos, el vaso se tapona y es entonces cuando se produce la angina de pecho y los infartos de miocardio y cerebral.
Cáncer de colon
La investigación de la Universidad de Lovaina asegura incluso que las partículas de mayor tamaño pueden llegar a dañar los pulmones hasta el punto de generar Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Con este nombre, los neumólogos conocen tanto la bronquitis crónica como las distintas formas de inflamación de las vías respiratorias y el tejido pulmonar.
Las personas que han vivido durante 30 años en zonas contaminadas tienen hasta el doble de riesgo de sufrir un infarto. Los expertos creen que la mejor manera de contrarrestar esta amenaza para la salud humana pasa por la adopción de medidas administrativas para la reduccion de la polución, pero no es la única. El uso racional del vehículo y una vida sana, que incluya dieta mediterránea y ejercicio regular, también ayuda. «El reconocido cardiólogo Valentín Fuster dice que un día a la semana puede uno comer lo que le de la gana. Eso siempre es un aliciente», recuerda el especialista José Antonio Iriarte.
Otro trabajo presentado en este mismo foro, que comenzó a organizarse en Bilbao hace 29 años, demuestra la asociación existente entre la trombosis y el cáncer. La relación entre ambas patologías es tan estrecha que si se disminuyen los factores de riesgo que provocan la primera, se reducen también las posibilidades de sufrir determinados cánceres, especialmente el de colon y los relativos a la sangre.

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