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«Hay que hablar con los terroristas pero no dejar impunes sus crímenes»
-Insiste mucho en el problema del miedo, pero el terrorismo es real, y nunca olvidaremos las imágenes de dos rascacielos en llamas y unos trenes destrozados. ¿Cómo se combate ese miedo?
-Precisamente España ha dado un gran ejemplo de que se puede controlar el propio miedo y no dejarse dominar por él. Por el contrario, EE UU se lanzó a una serie de guerras que ya han causado centenares de miles de muertos. Se trata de poner medios adecuados y proporcionados. Aquí, por su experiencia con ETA, saben muy bien dos cosas: que es muy difícil erradicar el terrorismo del territorio donde tiene su asiento, y que la forma de contrarrestarlo no es atacar a toda la población que podría ser asimilable con los terroristas, sino lo contrario: separar a los terroristas del grupo de población en el que se inscriben. No se puede confundir al terrorismo vasco con los vascos. Pasa igual con los musulmanes. No se puede confundir el terrorismo musulmán con los musulmanes. Quienes propagan el miedo y consideran que todos los musulmanes son terroristas potenciales son quienes, seguro que sin quererlo, están potenciando el peligro potencial del terrorismo.
-Ha habido una cierta polémica a propósito de unas declaraciones de Ingrid Betancourt a favor de negociar con los terroristas. ¿Piensa usted lo mismo?
-Pienso que la condición de terrorista no es indeleble ni agota la totalidad del ser humano. Un terrorista puede ser también marido, padre, artesano, lector de novelas o idealista. Lo que no debemos hacer nunca a un ser humano, aunque sea el peor de ellos, es reducirlo a una única dimensión. Siempre he estado a favor de hablar, de hablar con el otro. Defiendo la política de la conversación y el intercambio, y la necesidad de apostar por la humanidad común.
-¿Qué significa hablar?
-Desde luego, no significa ceder en todo a los terroristas y los asesinos, ni dejar sus crímenes impunes. Eso no puede ser. Significa que no tenemos que reducirlo todo a un acto que condenamos. El ser humano es más complejo y seguirá siendo humano, haga lo que haga. Por eso estoy de acuerdo con Ingrid Betancourt a propósito de que hay que hablar.

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