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El avance del IPC Armonizado cayó hasta el 1,5% al acabar 2008, el nivel más bajo de la última década

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El desplome de la inflación apunta para este año la menor subida salarial desde 1999
GRÁFICO: DANIEL GARCÍA
El hundimiento de la cotización del crudo y el parón del consumo obraron el milagro: la inflación anual registró en diciembre un brusco descenso de nueve décimas y se quedó en el 1,5%, la tasa más baja de los últimos diez años. Una de las consecuencias de este desplome será la moderación de las subidas salariales, que se situarán, en el mejor de los casos, en torno al 2,5% en Euskadi durante el presente año, justo la mitad que durante 2008, un nivel desconocido desde 1999 y que entonces fue posible también por los bajos niveles de inflación.
El dato conocido ayer corresponde al avance del Índice de Precios de Consumo que, con criterios comunes para todos los países de la UE (IPCA), elabora el Instituto Nacional de Estadística. La diferencia respecto al indicador definitivo -que se conocerá el 15 de enero- no suele ser superior a una décima.
Aunque no se conocen los detalles, los analistas calculan que en la fuerte contención de los precios de diciembre han jugado un papel básico la bajada del petróleo -y la de sus derivados-, así como la contención de otras materias primas y el efecto que en el comercio está produciendo la drástica contención del consumo doméstico. El IPC no refleja el impacto de promociones específicas, pero la agresiva campaña de rebajas anticipadas emprendida por el comercio para luchar con la apatía de los clientes no puede por menos que dejar huella.
La moderación de los precios ha sido recibida con optimismo por las autoridades y una parte de los agentes económicos, pero ni siquiera esas valoraciones ocultan cierta inquietud por los motivos que han provocado la rápida caída. La inflación armonizada se disparó hasta el 5,3% el pasado julio y en apenas cinco meses ha experimentado un recorte de 3,3 puntos. Ese desplome alimenta los temores de deflación, situación económica extraordinariamente negativa en la que coinciden el retroceso de la actividad y la evolución bajista de los precios.
«Buena noticia»
Por eso, además de considerar «una buena noticia» el dato adelantado de diciembre, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, insistió ayer en la necesidad de que el Banco Central Europeo siga bajando los tipos de interés «para favorecer la actividad de las empresas y en beneficio de las familias».
Y es que no hay punto de comparación entre la situación de la economía en el último mes de 2008 y la que presentaba en enero de 1999, el más cercano antecedente de una inflación tan baja. Hace una década el Producto Interior Bruto de España estaba creciendo al 4,1% y se había aplicado a las cuentas públicas un severo proceso de saneamiento para conseguir la entrada en el club del euro.
Los sindicatos y las asociaciones de consumidores examinan la tasa de inflación de diciembre con otra perspectiva bastante menos favorable. Las centrales no pueden olvidar que la evolución de los precios al acabar el año es el indicador de referencia para la activación de las cláusulas de revisión salarial y la negociación colectiva. Los trabajadores, que han soportado este año la presión de una subida media de los precios del 4,1%, se encuentran ahora con que ese impacto no se verá en modo alguno compensado.
Las organizaciones de usuarios claman contra la aprobación de unas alzas de precios regulados muy superiores a las que van a experimentar los salarios y pensiones y difícilmente justificables en muchos casos. Así lo expresa la Unión de Consumidores (UCE), que ha pedido paralizar las subidas de tasas y precios públicos para adecuarlas a la inflación real. Denuncia que las administraciones han tomado como referencia datos de julio y agosto (en torno al 5% de inflación anual) para actualizar las tarifas. Y calcula que el incremento de estos servicios supera en un 300% el alza del IPC de 2008.
A la UCE le parece «escandaloso» que mientras el sector privado modera precios sean los servicios públicos los que más perjudican los bolsillos de los ciudadanos, y en particular los de las familias de rentas más bajas. Y es que las subidas anunciadas inciden en mayor proporción en los hogares con poder adquisitivo más bajo, al afectar al transporte público, el agua, la recogida de basuras o la electricidad, servicios de primera necesidad todos ellos.

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