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Llegaron unidos al congreso nacional del Partido Popular, celebrado en junio en Valencia, pero el desenlace marcó el inicio de su separación. Jaime Mayor Oreja y María San Gil afrontaron el cónclave en el que Mariano Rajoy se jugaba el liderazgo a partir un piñón, aliados en contra del giro que Rajoy imprimía al partido. De hecho, Mayor Oreja está considerado inductor de la renuncia al cargo de la presidenta del PP vasco, lo que dio lugar a una crisis que aún colea, reavivada de vez en cuando por los 'aguirristas' en Madrid.
Desde el atril y en un tono airado, el ex ministro de Interior se quejó del cambio de rumbo de la formación, en su opinión, menos beligerante con el nacionalismo. Fue vehemente e, incluso, su entorno no vio con buenos ojos que Mari Mar Blanco aceptara el puesto en la nueva dirección que le ofreció Rajoy en un guiño al PP vasco.
Pero desde que Rajoy renovó el liderazgo con más apoyos de los que muchos esperaban -un 84%- y las luces del congreso se apagaron, no se le ha vuelto a oír. Sólo para mostrar su disposición a renovar la candidatura a las elecciones europeas.
Quien fue presidenta del PP en el País Vasco renunció a participar en el congreso de Rajoy, en lo que fue su 'no' más sonado. Pese a no asistir a la cita, fue la figura más glosada gracias a las intervenciones del propio Mayor Oreja y de José María Aznar, quienes reivindicaron su legado.
La partida se ha desarrollado luego por otros derroteros. Mientras Mayor Oreja se dejaba querer en un intento por repetir como cartel electoral del PP al Parlamento europeo, María San Gil seguía diciendo no. Estaba decidida a abandonar la política en activo y a no conceder siquiera declaraciones, salvo alguna esporádica aparición pública en actos de apoyo a víctimas del terrorismo (Covite, 29 de noviembre, en San Sebastián). Y dijo no también a Esperanza Aguirre, que le había ofrecido un puesto en Madrid, y a su sucesor, Antonio Basagoiti. San Gil tampoco asistió al congreso que hizo oficial su relevo en Euskadi. En este tiempo de silencio, las relaciones personales y políticas de San Gil y Mayor Oreja, uno de sus grandes valedores, se habrían enfriado cuando no deteriorado. El ex ministro de Aznar acaba de lograr lo que buscaba: Rajoy le ha encomendado el reto de las europeas, en lo que podía ser una concesión al sector 'duro' del partido. Esta designación revela que San Gil se ha convertido en la única dirigente que ha sacrificado hasta el cargo en su cruzada contra el nuevo PP.
Por eso la decisión de Aznar de ficharla para FAES suena a recompensa, en una decisión que no se ha producido ayer, puesto que San Gil y Aznar tienen previsto estrenar su alianza este lunes en Chile. Pero se ha anunciado dos días después de que Rajoy desvelara que él ha fichado a Mayor. Ha sido por caminos distintos, pero ambos han vuelto a la política.

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