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Memoria viva de medio siglo de cultura
Hans Meinke ha tratado a muchos de los grandes de la cultura contemporánea y con unos cuantos tiene o ha tenido una amistad que trasciende la relación profesional. En la conversación surgen muchos nombres. Uno de ellos es el de Günter Grass, de quien tiene unos dibujos en la pequeña sala de exposición del Círculo del Arte. «Lo conocí en 1967, cuando yo estaba terminando el doctorado en Hamburgo. Él estaba firmando unos carteles de propaganda que había dibujado para el SPD y con los que recaudaba fondos para la campaña de Willy Brandt. Luego fui su editor, y conocerlo ha sido una experiencia muy gratificante».
Meinke editó también a Brandt y a Octavio Paz, a quien visitó varias veces en México y con quien tuvo una relación «de gran confianza y respeto». Al antiguo editor de Círculo de Lectores y Galaxia Gutenberg le tiembla la voz cuando recuerda que también acudió a la capital azteca respondiendo a una petición del pintor Alberto Gironella, que había ilustrado varios de sus libros. «Me llamó cuando estaba muy enfermo para pedirme que fuera a verlo». Finalizaba julio de 1999 y los turistas llenaban todos los aviones que cruzaban el Atlántico. En el último momento, consiguió un billete y llegó a la casa del pintor apenas unas horas antes de su muerte.
También trató con Antonio Saura, quien tres días antes de fallecer le entregó sus ensayos para que los publicara. «Lo había conocido en los años setenta en París. Su estudio estaba lleno de libros y papeles con anotaciones...» La conversación sigue y Meinke va desgranando sus relaciones: Eduardo Arroyo y Rafael Alberti, de los que muestra dibujos y pinturas en su galería, Julián Marías, Pedro Laín Entralgo y muchos más. Y Julio Caro Baroja, «uno de los grandes valores de la cultura española, por su manera original de discurrir, sin pretensiones».

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