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El alcalde de Valle de Tobalina, Rafael González, a duras penas podía contener su indignación. «Cerrar una central no es como cerrar una casa, porque en la planta quedan muchos residuos, muchas toneladas de uranio. No vamos a consentir que nos dejen el uranio y las inversiones las hagan en otra parte», clamaba ayer el responsable del municipio donde se encuentra la central burgalesa de Santa María de Garoña. A su juicio, «lo adecuado sería mantenerla diez años más», tal y como sugirió hace unas semanas el Consejo de Seguridad Nacional. Antes de recibir ningún comunicado oficial del Gobierno, ya adelantó que «tomará las medidas necesarias» para evitar que salga adelante la clausura. «Es algo inaudito y un desprecio total hacia las zonas rurales», protestó.
El comité de empresa de la central, por su parte, anunció movilizaciones en defensa del mantenimiento de la planta. Los representantes de los trabajadores están convencidos de que el cierre responde a una decisión política y no técnica, y recordaron que así lo ha reconocido el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado.
A día de hoy, la prioridad del comité es mantener los puestos de trabajo de la central. «El Gobierno está invitándonos a la huelga, tanto a nosotros como a las demás centrales nucleares», advirtieron. Y la única razón que lo ha evitado -añadieron- es «la responsabilidad de utilidad pública».
25.000 firmas
Antes de que Miguel Sebastián comunicara oficialmente la decisión del Ejecutivo, representantes sindicales, arropados por los aplausos y las palabras de ánimo de numerosos trabajadores concentrados ante la sede del ministerio, entregaron en él una carta y más de 25.000 firmas a favor de la continuidad de la planta hasta el año 2019. «Cualquier otra decisión será equivocada, habrán primado los intereses partidistas y electorales» frente al dictamen del Consejo de Seguridad Nuclear, dijo la portavoz del comité, Cristina Herrero.
Los documentos con las firmas de apoyo fueron entregados en el registro por el ciclista minusválido Manuel Pérez y el maratoniano Santos Llamosa, después de haber recorrido con ellos más de 360 kilómetros desde que salieron el pasado viernes de la central de Garoña.

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