Lo acabo de oír en un reportaje televisivo y a pesar de ya estaba convencido de que el número de los visionarios es muy alto, no pensaba que podía llegar tan alto. A mí me deja realmente absorto y sin palabras, el hecho de que después de más de cincuenta años, que son los que llevamos con estas experiencias extraterrestres en las que se asegura que vienen a la Tierra naves de otros mundos, aún no hayan dejado ni una sola prueba de su llegada. Ni siquiera un banderín de recuerdo.
Tengo que reconocer que las historias de naves de otros mundos me resultan amenas y divertidas, porque demuestra la imaginación de los que creen en estas cosas. Todavía recuerdo la que contó en la televisión un señor que aseguraba haber estado en Marte donde jugaba en un equipo de fútbol de extremo derecha. Cuando le preguntaron cómo es que los astrónomos no habían detectado vida en ese planeta, se justificó diciendo que allí los partidos de fútbol eran subterráneos.
Acaba de rodarse una importante película sobre visitantes extraterrestres -yo creo que hace la número 1.000- y al proyectar el tráiler de la cinta, se ofrecía una página web y se invitaba a llamar por teléfono a todos los que hubiesen visto extraterrestres o alienígenas en el ancho mundo. ¿Saben cuántas llamadas se recibieron? Pues agárrense: 35.000. Imaginen ahora a 35.000 terrícolas asegurando haber visto habitantes de otro mundo. ¿Hay quién dé más?
En cuestión de alienígenas, el paisanaje se divide en dos grupos: el de los partidarios que creen -no en su existencia, porque en eso pienso que creemos todos-, sino en sus visitas a la Tierra; y el de los escépticos -en el cual me incluyo por pura lógica-, que no creen posible que una nave de otra galaxia pueda llegar hasta la Tierra, y volverse a su mundo después de asustar a un señor que estaba en el campo recogiendo patatas.
Pero lo que no podía sospechar es que existieran hasta 35.000 terrícolas que aseguren haber visto alienígenas. Eso escapa a mi imaginación, porque aun pensando que siempre hay visionarios capaces de ver lo más inverosímil, nunca pensé que su número llegase a ser tan alto.
¿A ver si el que está equivocado soy yo y es cierto que los alienígenas se mueven entre nosotros casi como los taxistas?