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Política

Atentado contra la casa del pueblo de Durango

El atentado fue cometido por dos terroristas, que colocaron tres kilos de cloratita en la puerta trasera de la casa del pueblo
La Ertzaintza busca datos del coche en el que huyeron los etarras

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ETA perseguía una masacre al no avisar de su bomba en Durango
El artefacto derribó las paredes de la sede socialista. / IGNACIO PÉREZ
ETA volvió a rozar la masacre en su atentado de la medianoche del jueves contra la casa del pueblo de Durango. Se mascó la tragedia porque los terroristas no realizaron el habitual aviso a las fuerzas de seguridad para permitir el desalojo de los vecinos y el acordonamiento de la zona. Los expertos están convencidos de que la banda no realizó ninguna advertencia de manera deliberada, con el fin de elevar su grado de amenaza y generar aún más terror.
Según los primeros datos de la investigación, el ataque fue llevado a cabo por dos personas. Una de ellas era el encapuchado que colocó la bolsa que contenía la bomba ante la puerta trasera de la sede socialista, situada en la calle Askatasuna. El segundo etarra le esperaba en las cercanías al volante del coche con el que se dieron a la fuga, en dirección a la carretera general.
Uno de los momentos críticos del atentado fue el instante en el que el terrorista con la cara cubierta se cruzó con un vecino que había bajado a dejar la basura. Esta persona fue la que se encargó de avisar a la Policía municipal, desde donde alertaron a la Ertzaintza. El encuentro casual tuvo lugar a las once de la noche y la bomba estalló a las doce y cinco minutos. Durante ese tiempo, la banda no realizó ninguna llamada para alertar de la inminente explosión.
Según la reconstrucción realizada por los expertos, los etarras se dieron a la fuga sin saber si el testigo iba a avisar o no a la Policía. De la misma manera, las fuerzas de seguridad están convencidas de que los terroristas tampoco se quedaron en las inmediaciones para comprobar si se acordonaba la zona. Según el 'modus operandi' habitual de la banda, lo lógico es que los activistas se hubieran alejado a toda prisa para evitar los controles policiales que se podrían haber montado en las carreteras de acceso. Además, según las mismas fuentes, los comandos de ETA no suelen encargar la llamada de aviso a los componentes del grupo que coloca la bomba, sino que es una tercera persona la que se ocupa de alertar a los equipos de emergencia.
Zona concurrida
Dado que no hubo aviso, los expertos creen que la banda prescindió de cualquier salvaguarda para evitar hipotéticos 'daños colaterales'. En este sentido, las fuerzas de seguridad han resaltado que los riesgos que asumió la banda fueron elevados, ya que la hora en la que colocó el explosivo, las once de la noche, en época de verano, es un momento en el que es más fácil que la zona está concurrida. Además, al no producirse ningún tipo de llamada para anunciar la hora a la que estallaría la bomba, la evacuación de los vecinos se tuvo que realizar bajo la premisa de una explosión inminente, que podría haber causado víctimas civiles.
Esta forma de actuar de ETA buscaría causar un elevado número de bajas o, como mínimo, desdeñaría la posibilidad de provocar heridos entre la población. Este fue el 'modus operandi' en dos de los atentados llevados a cabo contra las fuerzas de seguridad en los últimos años. Ni en 2007 contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Durango o ni en 2008, en el ataque a la base de Legutiano, donde falleció el agente Juan Manuel Piñuel, hubo llamadas previas. Tampoco en los atentados contra las comisarías de la Ertzaintza en Zarautz, en 2007, y Ondarroa, en 2008, hubo un aviso de la inminente explosión.
No obstante, la decisión de no realizar ningún aviso ha sorprendido a los analistas de las fuerzas de seguridad. En abril de 2008, cuando ETA voló la casa del pueblo de La Peña puso en el artefacto un cartel de «Peligro bomba». En otros ataques recientes, como la explosión de un repetidor en Castro Urdiales el pasado 6 de junio, los terroristas colocaron el mismo rótulo. Por ello, los expertos creen que el comando que en estos momentos sustenta la ofensiva de la banda en Vizcaya está actuando con una dureza especial.
Refugiados en sus pisos
En el ataque contra la sede socialista de Durango, los ertzainas tuvieron que trabajar contrarreloj para llevar a cabo el desalojo. Su primer objetivo fue facilitar la evacuación de los vecinos que un ocupan un portal anexo a la casa del pueblo. Dado que no se sabía a qué hora iba a registrarse la explosión, a algunos inquilinos de inmuebles algo más apartados se les pidió que se refugiaran en sus casas. La situación de urgencia provocó que muchas personas en pijama y zapatillas tuvieran que correr a la calle.
La detonación tuvo lugar en el momento en el que los artificieros ya habían decidido intervenir y se disponían a utilizar el robot para examinar el paquete sospechoso. Según testigos presenciales, la explosión fue brutal y pudo escucharse en kilómetros a la redonda. La onda expansiva provocó que la persiana del acceso saliera proyectada más de 25 metros y aterrizase, convertida en un amasijo de hierros, frente a un chalé próximo. Asimismo, una conducción de gas resultó afectada por la explosión. Este hecho provocó que los vecinos de un inmueble no pudieran regresar a sus viviendas hasta las tres de la mañana.
Según los primeros análisis, ETA empleó en el atentado tres kilos de cloratita. Este explosivo lo fabrica la banda de forma artesanal y no suele ser uno de los más habituales, ya que existen otros materiales más potentes que los etarras también son capaces de elaborar. La organización terrorista también utilizó cloratita en dos atentados llevados a cabo en 2008. El primero, en febrero, contra la casa del pueblo de Derio. El segundo, perpetrado en septiembre, fue la bomba lapa -que no llegó a estallar- colocada a un agente del Cuerpo Nacional de Policía de Bilbao.
Las investigaciones de la Ertzaintza se centran en estos momentos en reunir datos sobre el vehículo empleado por los terroristas, que aún no ha sido localizado. Asimismo, se están revisando las grabaciones de cámaras de seguridad de la zona.

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