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CRÍTICA DE TV

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Aunque estuvieran retransmitiendo el crecimiento de la hierba, un programa con Juan y Medio y Concha Velasco difícilmente aburriría. 'Pánico en el plató', estrenado el jueves en Antena 3 contaba con ambos como activo.Este formato francés reúne también a unos cómplices amigos del invitado que permanecen ocultos y haciendo apostillas que escuchan el conductor (con su pinganillo) y el público (con aparatosos auriculares), pero no el interesado. Mientras Concha Velasco se vanagloriaba de haber conducido siempre muy bien, la viuda de Pedro Lazaga decía que una vez le tuvo que aparcar el coche un guardia civil. Y Juan y Medio, con una habilidad asombrosa para hablar y escuchar a la vez a Concha y a la otra introduce lo del aparcamiento. Los de la burbuja irán apareciéndose al homenajeado. Así, Manolo Escobar, en una transición de 'Me debes un muerto' al plató cantando lo del garrotín (Concha Velasco soltó que eran "como Katherine Hepburn y Spencer Tracy" y que no sabe cómo no han seguido trabajando juntos). El espacio es un homenaje al personaje. Un regalo. Un rato de amabilidad y buenrollismo. Es la versión moderna de 'Ésta es su vida' con toques de 'Sorpresa, sorpresa' sin que se te caiga la cara de vergüenza. El encuentro con Habiba, la mujer que había criado a sus hijos, fue muy emotivo pero estuvo precedido de hilarantes escenas con la actriz imitando a la señora, que estaba detrás.Ya veremos los siguientes. Concha Velasco es una 'evergreen', una de esas personalidades que siempre funcionan en la tele.

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