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DE CUANDO EN CUANDO

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Aunque les resulte extraño, a mí me gustan los anuncios de detergentes. Es como un relato de esos de suspense, porque estoy pensando en cuándo llegarán al límite la eficacia a la hora de limpiar manchas y dejar la ropa más limpia. Si tenemos en cuenta que los jabones que dejan la ropa limpia, relimpia y requetelimpia comenzaron su historia hace mas de cuarenta años, me pregunto cuándo saldrá uno insuperable.
Es lo mismo que me ocurre con las marcas del atletismo. Por ejemplo, en el salto de altura ya hay atletas que saltan más de metro y cuarto. Y yo me pregunto: si resulta físicamente imposible que un señor salte tres metros, ¿es evidente que esa marca es insuperable? ¿dónde está el límite? Como diría un señor de Calahorra, ahí está la madre del cordero. Y hecho este parangón, volvamos a los detergentes.
Según mi modo de entender las cosas, lo difícil no es fabricar un detergente, sino hacerlo de forma que posea alguna cualidad nueva, aparte de lavar la ropa, porque eso lo hacía ya el primero que apareció en el mercado.
Y ahí está el suspense, amigos míos. Por eso veo con curiosidad los anuncios y, según he podido comprobar, ya ha salido uno que no se limita a eliminar las manchas que se ven, que eso al parecer lo hace cualquiera, sino que es capaz de ir a buscar las que no se ven. Yo pienso que si una mancha no se nota no es una mancha y para ello acudo al diccionario de la R.A.E., que define a mancha como «señal que una cosa hace en un cuerpo ensuciándolo y echándolo a perder» (en Murcia en cambio mancha es un fuelle... qué ocurrencias tiene el diccionario, oiga). Y yo me pregunto cómo es posible que un producto sea capaz de ir a buscar lo que no se ve. Misterios de la detergencia.
¿Qué nueva habilidad nos deparará el próximo detergente? A mí me parece difícil encontrarlo, pero ahí está el suspense, ya que siempre sale algo diferente, algo hasta insólito, como lo de aquel jabón que daba a la ropa el frescor de los Alpes, que nadie sabe cómo es.
A mí me gustaría saber cuántos detergentes nuevos han ido saliendo desde hace más de cuarenta años en que un fabricante optimista creía que con dejar la ropa completamente blanca era suficiente. Angelito de Dios.

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