El País Vasco tiene una dilatada trayectoria como fabricante de componentes del sector del automóvil y una modesta presencia en el ensamblaje final con la planta de furgonetas de Mercedes en Vitoria, pero una buena posición tecnológica y empresarial en el variopinto mundo de la energía. Ese es el cóctel que ha llevado al Departamento de Industria del Gobierno vasco a considerar «estratégico» todo lo que tenga alguna relación con el desarrollo del coche eléctrico. El acuerdo firmado la pasada semana con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, para poner en marcha una red de abastecimiento y recarga de este tipo de vehículo no es aislado. El Ejecutivo de Patxi López ya ha trasladado a Mercedes el ofrecimiento de «un amplio respaldo» en el caso de que la multinacional alemana decida fabricar sus modelos eléctricos en el País Vasco.
A diferencia de los movimientos realizados en el pasado por la Administración autónoma -con Opel primero y con Volkswagen después-, para intentar atraer a Euskadi la fabricación de automóviles, el actual gabinete ha decidido empezar su campaña por 'los de casa'. Si Opel o Volkswagen eran completamente ajenas a la comunidad -el único nexo de unión era la presencia del ingeniero vasco José Ignacio López de Arriortua como ejecutivo destacado en estas compañías-, Mercedes es, muy al contrario, «una empresa cercana». La firma de la estrella está asentada en la capital alavesa desde 1972, cuando entró como accionista del fabricante de furgonetas Mevosa.
Proyecto sin cifras
No hay cifras ni proyectos concretos: la propia inmadurez del coche eléctrico lo impide. Aunque todos los fabricantes trabajan ya en el diseño conceptual de sus primeros modelos, las previsiones apuntan a que las unidades 'pioneras' no estarán en el mercado antes de finales de 2010 o principios de 2011. Y, a pesar de ello, será una irrupción comercial muy reducida, ya que el despegue y desarrollo de este tipo de automóviles tendrá una progresión muy lenta. El consejero vasco de Industria, Bernabé Unda, apuntó tras la firma del acuerdo alcanzado con Repsol para desarrollar la tecnología de suministro de energía a los vehículos que, según los informes de los investigadores, «en el año 2020 entre el 10% y el 12% de los coches que se vendan serán eléctricos». Con los datos actuales de matriculación de vehículos en Europa, eso supone que en ese ejercicio las ventas de eléctricos en la UE alcanzarán ya una cifra respetable, situada entre 1,5 y 1,8 millones por año. En términos de producción, apuntan expertos del sector, para abastecer ese mercado será necesario contar con al menos tres fábricas de ensamblaje en Europa.
'Experiencia piloto'
Así las cosas, el mensaje del Gobierno vasco a Mercedes es abierto. Algo así como 'si ustedes confían en el País Vasco para desarrollar y fabricar sus vehículos eléctricos, nosotros estamos dispuestos a volcarnos con el proyecto'. La multinacional germana ha trasladado al Ejecutivo de López una primera señal de entendimiento. La dirección de la factoría de Vitoria anunció hace algunos días al comité de empresa que Mercedes va a fabricar 100 unidades de un modelo experimental de furgoneta eléctrica en esa planta. Por el momento, la iniciativa tiene el sello de 'experiencia piloto'.
El acuerdo firmado por el Ente Vasco de la Energía y Repsol va a permitir, además, que el País Vasco se convierta en uno de los puntos geográficos de referencia en la experimentación de los vehículos eléctricos. El plan del Ejecutivo y la petrolera es iniciar en 2011 la instalación de centros de recarga. Una de las opciones a estudio es la posibilidad de ubicar en algunas gasolineras un área dedicada al reabastecimiento de estos vehículos, no mediante la recarga sino utilizando un sistema de cambio rápido de baterías. «Queremos romper el círculo vicioso -dijo el presidente de Repsol en la presentación del proyecto-, ya que no se venden coches eléctricos porque no hay facilidades de recarga y no hay una red para ello porque no existe mercado».
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