El joven matrimonio chino al que la Fiscalía acusa de agredir reiteradas veces a su hija de dos años negó ayer ante la juez cualquier tipo de maltrato físico a la pequeña y aseguró que el único castigo que le dieron consistió en encerrarla en su habitación porque no quería comer, «algo que por otro lado se considera habitual en nuestro país», precisaron.
La pareja fue denunciada por unos vecinos que residen en un edificio situado justo enfrente del de los acusados, a quienes vieron cómo el pasado 6 de septiembre golpeaban una vez más a su hija. La pequeña presentaba moratones en la axila, las piernas y el culo, declaró una agente de la Guardia Civil que acudió a la casa, lesiones que según los padres se las había ocasionado la niña sola. Tanto el padre como la madre, que contaron en su declaración en el juicio con la ayuda de una intérprete, aseguraron que la pequeña era muy traviesa y «que se caía con mucha frecuencia». Si no era de un banco, de un columpio, pero pegarla, recalcaron, «jamás».
Al menos tres vecinos coincidieron en que desde sus respectivos domicilios han podido escuchar con frecuencia gritos de la pareja y llantos de la niña, casi siempre a la hora de la cena. Y desde luego también manifestaron haber presenciado los golpes que propinaban a la niña, «muchísimo más próximos a una paliza que a un simple bofetón», indicaron.
También relataron estos mismos testigos haber observado cómo la madre sacaba a la niña a la terraza con poca ropa y cuando la temperatura en el exterior era de cero grados, permaneciendo en esa situación un buen rato.
'Mancha de Mongolia'
Otro testimonio relevante fue el del médico forense que examinó a la niña. Refirió el perito que la pequeña presentaba moratones o cardenales de distinta tonalidad, que se correspondían con la antigüedad de los golpes.
Y desde luego descartó radicalmente también que algunas marcas que tenía la menor en su cuerpo tuvieran que ver con la 'mancha de Mongolia', como insinuaron los padres y el abogado defensor, señal -dijeron- con la que nace el noventa por ciento de los niños orientales.
La fiscal, que elevó a definitivas sus conclusiones provisionales, remarcó que los hechos descritos configuran un delito de lesiones en el ámbito familiar sobre persona especialmente vulnerable y otro delito de lesiones, solicitando por ello uno y dos años de prisión, respectivamente, para cada acusado.
Además, reclama una indemnización de 3.000 euros para la niña por las lesiones y daños morales ocasionados.