La reapertura del Campos Elíseos tendrá que esperar. La 'bombonera' de Bertendona no abrirá sus puertas el 2 de diciembre, como estaba previsto inicialmente. Bilbao dará la bienvenida al centenario teatro el próximo año, según adelantó ayer el delegado vasco de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Ignacio Casado confirmó que el inmueble, una de las escasas referencias del modernismo en Euskadi, se reencontrará con el público «entre uno y dos meses más tarde» con respecto a los planes anunciados a finales del pasado verano. De confirmarse las nuevas previsiones de los futuros gestores, el Campos no estará operativo, como muy pronto, antes de mediados de enero, aunque no se descarta que termine reabriendo finalmente sus instalaciones en febrero.
Pese a que las obras, tanto interiores como exteriores, se encuentran «prácticamente concluidas», incluida su espectacular fachada, rematada con la incrustación de un retranqueo de cristal, la SGAE se quedará, definitivamente, sin su prometedora campaña navideña, para la que ya había diseñado un destacado cartel de festejos y una programación tan atractiva como abundante en montajes de teatro, lírica y música moderna popular. Aprovechando el tirón de las vacaciones escolares, había organizado también un importante número de funciones infantiles.
Validar y legalizar
¿Por qué entonces el retraso? La realización de los pertinentes trámites burocráticos obligan a posponer su puesta en marcha. «A falta sólo de los remates», el Campos Elíseos necesita «validar» todos los trabajos que comenzaron a cambiar radicalmente, a partir de 2004, las entrañas del teatro. La ambiciosa y cuidada reforma proyectada en un edificio que amenazaba ruina por todos los costados -«de no intervenir es muy posible que se hubiera caído», según la SGAE- necesita el consenso institucional y el visto bueno de los responsables técnicos de un buen número de administraciones.
Del Ayuntamiento, por supuesto, que ha participado a partes iguales con la Sociedad de Autores en la financiación de las obras -en torno a los 27 millones de euros-; de la Diputación de Vizcaya y, también, de la Consejería de Industria del Gobierno vasco. Sin la autorización de estas tres instituciones, el Campos tendrá que mostrar paciencia y aguantar un poco más la espera.
«La obra civil está entregada prácticamente, pero falta que las instituciones la legalicen», admite Casado. Encaramados a un imponente andamio, algunos operarios se afanaban ayer en la limpieza de la impresionante cúpula que preside el patio de butacas. El paso del tiempo había agravado su estado de tal forma que prácticamente la mitad de la bóveda se encontraba deshecha y se asemejaba a una «tarta mordisqueada». Otros trabajadores sacaban brillo a las balconadas desde donde se asoman los tres anfiteatros, que han recuperado sus tradicionales tonalidades ocres y doradas para mantener intacta la estructura original. Repartidos a los largo de sus siete plantas, muchos más carpinteros y albañiles daban los últimos remates a puertas, paredes, cristales...
«No nos precipitemos»
«Nos hubiese gustado abrir antes de Navidad y es verdad que sólo nos quedan los retoques, pero las cosas hay que hacerlas bien y cumplir en su totalidad el protocolo de seguridad». El delegado de la SGAE, que gestionará el local durante los próximos treinta años, minimizó el retraso y explicó que «no pasa nada» por esperar «uno o dos meses más». Con la restauración, la 'bombonera' ha ganado 2.000 metros cuadrados más de superficie y dos nuevos pisos, pero, sobre todo, se le garantizan «500 años más de vida» a un teatro que celebró en 2002 su primer siglo de vida. «Por eso no nos podemos precipitar», recalca Casado.
La sofisticada tecnología que empleará el emblemático local en esta nueva etapa, con el funcionamiento de un patio de butacas retráctil y una estructura mecánica en forma de 'peine robotizado' que permitirá controlar a distancia los elementos escenográficos, también ha demorado la deseada reapertura. Hasta no tener la validación de las instituciones, los gestores no podrán probar la operatividad de una tecnología «tan delicada» que transformará al local de Bertendona en uno de los teatros 'a la italiana' «más modernos» del mundo. Los técnicos comenzarán a probar los equipos musicales y de iluminación, a partir del próximo lunes 16. «Se tratan de sistemas muy sensibles y no puede haber ni una gota de polvo ya en el teatro para comprobar su rendimiento», remató Casado.
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